Como bien sabemos y palpamos en nuestras carnes cada fin del verano y entrada en otoño, la vuelta a la rutina se nos puede hacer muy cuesta arriba, pero es ahí justo el momento perfecto para introducir cambios positivos.
Es importante analizar tu rutina previa para eliminar actividades negativas y añadir tareas positivas tras la época estival.
Gestos como hacer algo de deporte y cuidar tu alimentación, te ayudarán a estar de mejor humor, y tener más energía para hacer frente a la vuelta al trabajo y los madrugones.

• Apuesta por una alimentación variada y equilibrada. Opta por alimentos altamente nutritivos, ligeros y agradables al paladar para no castigarte en exceso, y fundamental, intenta mantener un horario de comidas más o menos organizado para evitar el caos.

• Retoma la actividad física, sobre todo con actividades que te gusten y te hagan sentir bien, poco a poco ir introduciendo a tu día a día una rutina de ejercicios que te ayuden a deshacerte de esos kilos de más.

• Llena tu nevera de frutas y verduras, debes consumir al menos tres piezas de fruta al día y dos piezas de verdura. Una buena forma de lograr tus objetivos es convertirlos en tentempié de por la mañana, merienda y postre. En general, se recomienda un consumo mínimo de 600 gr de fruta y verdura al día.

• Bebe mucha agua, lo ideal está en 2/2.5l de agua al día. De esta forma ayudarás a tu organismo a limpiarse y mantenerse fresco y ligero.

• Cuida tu mente y reorganiza tu tiempo, crea espacios donde desarrollar actividades que te hagan feliz, intentando minimizar el impacto de las que te resten energía o te provoquen negatividad o ansiedad. Valora que te falta y sobra en tu vida, y ponte manos a la obra.

Cuidar adecuadamente nuestra mente involucra todo el conjunto de nuestro cuerpo, para hacerlo correctamente, debes dormir lo suficiente. Importantísimo que sea acostándose y levantándose a una misma hora todos los días aún si permaneces en casa.
También debes limitar tu tiempo de exposición a pantallas o dispositivos electrónicos, sobre todo antes de la hora de dormir.
Y no está nada mal que reserves un tiempo para ti mismo, en el cual puedas descansar, estar en calma y sentirte más tranquilo; practicar respiración profunda, darte un baño de espuma, meditar, escuchar música etc..
Concéntrate en pensamientos positivos, sé agradecido y esfuérzate por aceptar los cambios cuando se presenten.
Y sobre todo, cuando sientas que no puedes más, pide ayuda lo antes posible para así evitar que los síntomas de estrés o ansiedad aumenten.

Tú eres tu proyecto más importante, y el tesoro más grande del que debes cuidar cada día de tu vida.

Escrito por: Elsa Martinez Bustamante, técnico en farmacia de Farmacia de Anca

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